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José María Arguedas

Conversando sobre literatura peruana

El autor de la obra El niño de junto al cielo, falleció.

Enrique Congrains Martín falleció ayer en la tarde en Cochabamba, Bolivia a la edad de 77 años. El célebre novelista perteneció a la llamada generación del cincuenta, junto a Julio Ramón Ribeyro entre otros.

El hijo del escritor Alfredo Congrains, indicó que el novelista presentaba problemas respiratorios desde el domingo, siendo internado de emergencia en un hospital de la ciudad boliviana donde residía desde hace varios años.

Mencionó que su salud se resintió alrededor de las 13.00 horas, sobreviniéndole un paro cardiaco y respiratorio.

El novelista nació en Lima en 1932 y es considerado una de las figuras más importantes de la literatura peruana de mediados del siglo XX.

Perteneció a la llamada generación del cincuenta, junto con Julio Ramón Ribeyro, Caños Eduardo Zavaleta y Manuel Scorza, entre otros.

Entre sus obras se cuentan el libro de cuentos “Lima, hora cero” y la novela “No una, sino muchas muertes”. Francisco Lombardi llevó esta última al cine con el título de “Maruja en el infierno”.

Es recordado por ser uno de los primeros en abordar desde el realismo la temática de la gran ciudad en su obra.
Sus últimas entregas estaban dentro de la literatura fantástica y de la ciencia ficción.

Durante el tiempo que no publicó estuvo viviendo fuera del Perú dedicado a trabajar como editor y otros menesteres similares en Venezuela y Bolivia.

http://larepublica.pe/cultural/07/07/2009/fallecio-escritor-peruano-enrique-congrains

Manuel Gonzales Prada



¡Que vengan árboles nuevos a dar flores nuevas! ¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra!

¡Las armas del enemigo, fueron nuestras ignorancia y nuestro espíritu de servidumbre!

¡Cada paso en línea recta, un amigo menos!

¡La tiera escarnece a los vencidos y el cielo no tiene rayos para el verdugo!

Modernista o Realista:
Por su forma de escribir, MODERNISTA, cada palabra era arte para Manuel Gonzales Prada, cada frase una pastilla a la conciencia, cada libro un recuerdo latente al olvido.
Por el contenido y mensaje de sus obras REALISTA, en cada párrafo susurra la voz del pasado y que hoy muchas de sus frases siguen vigente.

Felipe Guamán Poma de Ayala


Felipe Guamán Poma de Ayala



Quien no recuerda esta imagen, sí, es uno de los famosos dibujos de Guamán Poma de Ayala, y quien fue...

Bueno fue uno de los más importantes cronistas indígena, hijo de Martín Guamán, señor de Lucanas (Ayacucho) y de Cusi Ocllo, descendiente de Túpac Yupanqui, nacido en San Cristóbal de Suntuto, Ayacucho, Perú.

Su obra titulada Nueva Crónica y Buen Gobierno, no sólo presenta el pasado incaico; sino como un profeta critica el presente.

En esta obra , Guamán Poma hace un raclamo al Rey de un BUEN GOBIERNO, en esta gigantesca carta; en sus párraafos indica la difícil situación que pasa el indio en manos de los españoles.

Gracias Guamán Poma, tu obra ha permitido reconstruir nuestra historia.

El Puma y el Zorro



El Puma y el Zorro


La expresión oral hecha literatura no ha sido ajena a la cultura peruana, una cultura llena de literatura desde sus inicios. El Puma y el Zorro, es una fábula, contada de generación en generación y hoy hago llegar al mundo cibernético para su deleite.

Un puma atrapó una hermosa llama y, después de hatarse, enterró el resto para su cena. Un zorro taimado que lo estaba acechando, no bien lo vio partir, descubre el tapado e hizo un opiparo desayuno con las reservas del puma, al regresar el puma, cuando el sol daba sus últimos chisporroteos, se puso rabioso al no encontrar su comida.

Fue, en busca del ladrón, en el camino vio a un zorro profundamente dormido, el puma en forma burlona a fin de interrogarle por el ladrón, quiso despertarlo, formó un manojo de paja, con el cual se puso a cosquillarle el hocico.

El zorro muy dormido y creído que eran las moscas, las ahuyentaba con el rabo, murmuando vanidosamente: "Fuera moscas, que acabo de arrebatar su presa al puma"

Así se delataba ante el puma, quien lo cogió por el cuello, estrangulándolo, castigó su osadía.



El jactancioso hablador por su boca se condena
recopilado por :
Lic. Doris Anaya A.